Comunicado de prensa de Adecaf

Después de dos años avisando a la plantilla

atentado contra la sede de Catac Prisiones

 

Desde hace dos años, ADECAF viene advirtiendo a los afiliados de CATAC Prisiones y, por ende, a toda la plantilla, de los riesgos derivados de la integración de la extinta USIP en CATAC-USTEC. Ese riesgo, evidentemente, no procede de la propia sección de prisiones, formada en un 80% por antiguos afiliados a USO, sino del hecho de que CATAC-USTEC, además de una central penitenciaria, es una organización sindical amplísima donde se detectan elementos independentistas radicales que militan en partidos políticos y grupos (PSAN, MDT, etc.) favorables a la lucha armada. Sobre esta cuestión nos informa exhaustivamente el libro titulado HISTÒRIA DEL SINDICALISME NACIONAL ALS PAÏSOS CATALANS (1958-1989), de Pere Meroño (Edicions El Mèdol, marzo de 2001, Premio de Ensayo Rovira i Virgili 2000), que puede encontrarse por 2000 pesetas en el mismo Corte Inglés.

Por otra parte, CATAC-USTEC es miembro de la Intersindical Alternativa de Catalunya (IAC), confederación (vinculada al LAB y a otras intersindicales afines) en la que encontramos centrales independentistas radicales como la Coordinadora Obrera Sindical (COS), que Terra Lluire definió en su día como "organització sindical pròpia" de dicha banda armada (III Asamblea de Terra Lliure, documento 1, verano de 1988). Terra Lliure encargaba a todas las entidades de su entorno, cuyas siglas (PSAN, COS, Maulets, etc.) cita en decenas de comunicados, informes personales para futuros atentados (ALERTA, boletín oficial de Terra Lliure, núm. 5, de octubre de 1984).

Pasar información aprovechando el puesto de trabajo

Según Terra Liure, en efecto, podían ser objeto de dichos informes, y citamos literalmente: "tota mena de membres de forces d'ocupació, enteses aquestes en un sentit ampli, és a dir, forces armades, policies, civilons (sic), funcionaris espanyolistes, jutges, etc." El motivo de tanta mala leche asesina es que, al margen del aparato de información integrado en seno de la organización militar "cal que existeixi una xarxa molt més amplia d'informadors anònims, que facin arribar a Terra Lliure aquelles informacions que per raons de la pròpia feina o pel lloc on es resideix es trobin a l'abast i siguin d'interès per a la lluita per la independència i la revolució, en la qual TOTS estem compromesos". En suma, chivatos.

Aunque Terra Lliure permanece desactivada, la forma de trabajar de los grupos radicales sigue siendo la misma, como se ha podido comprobar cuando la policía ha relacionado a vecinos de víctimas de atentados etarras con las organizaciones "legales" del entorno (Herri Batasuna, Jarrai, etc.). En Catalunya viene desarrollándose, por lo menos desde 1999, el tipo de terrorismo que caracterizó a Terra Lliure, mientras sobreviven aquellas mismas organizaciones que entonces y ahora jalean la lucha armada. Los trabajadores penitenciarios se engañan si piensan que pertenecer a un sindicato nacionalista les protege frente a los atentados, cuando, precisamente, funcionarios de prisiones y policías autonómicos vascos afiliados a la central independentista ELA, que mantenía la unidad de acción con la rama sindical de ETA, el LAB, vienen siendo, sin interrupción, víctimas del salvajismo abertzale.

Objetivos potenciales: "funcionaris espanyolistes"

Los funcionarios de prisiones de CATAC son especialmente vulnerables precisamente por su procedencia de USO y por la imagen pública de la antigua USIP, central que en su momento fue denunciada por CCOO y el SAC. Hagamos memoria: cuando la USIP se integró en CATAC, en el boletín oficial L'INFORMATIU, de febrero de 1999, CCOO exigía que la CATAC "un sindicat d'esquerres i de caire nacionalista i assembleari, expliqui als seus afiliats sota quins interessos donen refugi a un sindicat com l'USIP, un sindicat de clares tendències ultradretanes". En un boletín del SAC (SAC PRESONS) de julio de 1999, leemos lo siguiente: "la ultradretana secció de presons de CATAC (amb implantació al sector a partir de l'escissió d'USO, integrant-se a CATAC)... de tarannà marcadament ultradretà i espanyolista (...) té com a objectiu crispar el clima laboral a presons i buscar sempre l'enfrontament directe amb l'administració per tal de crear un sindicat professional i corporatiu de funcionaris de presons, contrari als sistemes democràtics sindicals".

Por su parte, el ex militante de Terra Lliure Carles Sastre, autor de la recopilación de comunicados de Terra Lliure que hemos citado más arriba, se expresaba en términos más contundentes en una revista de su sector político, acusando a CATAC-USTEC de haber hecho apología del purismo ideológico independentista radical, para luego terminar aceptando a la sección de prisiones de USO: "D'una banda es pretén un important purisme ideològic, circumstància que no obstaculitza convocar un 1er de Maig amb sindicalistes que provenen del verticalisme franquista o que fins i tot tenen un component d'extrema dreta important (penso concretament amb els cinc-cents funcionaris de presons provinenets d'USO que ara estan a USTEC-CATAC: els seus dirigents tenen denúncies a la fiscalia per maltractaments a presos i demanen més mà dura -esprais, impunitat, nula reinserció...-. I no dic res que no hagi sortit a la premsa)" (sic) (POBLE INSURGENT, núm. 3, abril de 2000, pág. 9). En definitiva, aunque haya muchos independentistas en CATAC-USTEC y la IAC, no todos los independentistas han digerido la integración de USO Prisiones en un sindicato que, políticamente, se ubica en su propio campo. Este hecho convierte a cada funcionario de prisiones de CATAC en un objetivo potencial de ETA o de alguno de los grupúsculos que hacen méritos para parecerse lo más posible a dicha pandilla de carniceros.

Pepinazo aleccionador

En julio de 1999, hace exactamente dos años, nosotros ya denunciamos los riesgos inherentes a ciertas relaciones y vinculaciones. La campaña de la CNT-AIT "Los funcionarios de prisiones no son obreros, son carceleros", que terminó con adhesivos de esta guisa enganchados en las puertas de domicilios de varios compañeros de Martorell, nos dio por primera vez la razón. El Sr. Allué contestó interponiéndonos una querella en la que negaba toda vinculación de CATAC con el entorno político proetarra, querella que ha sido definitivamente archivada cuando los magistrados y jueces han podido examinar la documentación probatoria que los afiliados a CATAC se niegan siquiera a mirar. Ahora bien, este atentado, el primero, confirma que ADECAF no ha estado embarcada en una mera polémica personal y que conviene reflexionar sobre unos hechos que han sido probados ya ante los tribunales. ¿Tendrán que matar a algún funcionario para que ciertas vacas sagradas del sindicalismo den su brazo a torcer?

ADECAF no quiere concluir este comunicado sin manifestar la extrema repugnancia que le inspiran las actuaciones de grupos pro-presos como los que parecen estar detrás del atentado del miércoles. Y no porque los autores sean independentistas o anarquistas, sino porque, a diferencia de cierto tipo de funcionarios que nosotros calificamos de "carceleros", hemos rechazado y rechazaremos el terrorismo no sólo cuando afecte a nuestro colectivo, sino como la forma más extrema de vulneración de los derechos humanos. En cualquier caso, nos congratulamos de que ninguna de las personas que ocupaban el local en el momento del frustrado atentado haya sufrido, al margen del comprensible susto, daños de consideración. Y tengan por seguro que ADECAF seguirá plantándole cara a ETA, pues no toleraremos que ninguna central vinculada a su entorno se instale en las prisiones catalanas como no sea detrás de las rejas.