EL PERIÓDICO, 24/11/ 2004

Penal  emblemtico

 

Los represores  chilenos sean encarcelados en el cuartel que Pinochet usó  para dar el golpe.

El número de  imputados obliga a ampliar la prisión.

ABEL GILBERT

BUENOS AIRES

La situación no podía ser ms simbólica y   sugerente: en vísperas del 89° cumpleaños de Augusto   Pinochet --un día que hasta hace poco tenía ribetes tan   festivos como desafiantes-- el Gobierno chileno anunció la   ampliación de la prisión donde sern recluidos los nuevos   condenados por violaciones de los derechos humanos.

A medida que se cierra el círculo   político y judicial alrededor del dictador --ningún   simpatizante se acercó ayer a su casa para cantarle "con   dinero o sin dinero / hago siempre lo que quiero / y mi   palabra es la ley",  una ranchera que solía sonar como   grito de guerra-- los tribunales se enfrentan con un   problema de espacio: dónde ubicar a los imputados en las ms   de 300 causas, de las que unas 150 afectan a miembros del   Ejército de Tierra.

El informe sobre la torturaÏ

Los hechos se precipitaron en las últimas   semanas y no hubo forma de frenarlos. Lo primero que sucedió fue el conocimiento parcial del informe de la Comisión   Nacional sobre la Tortura, que incluye testimonios escalofriantes de unas 30.000 víctimas del régimen de   Pinochet . Su impacto en una sociedad acostumbrada a las   denuncias sobre el tema fue tan grande que hasta la derecha  más dura --aquella que creció bajo la sombra del sable del   dictador-- se vio obligada a reconocer su vergenza por haber callado durante tantos años.

El Ejército, anticipándose también a la   divulgación del informe --que se conocer en su totalidad en los próximos días--, formuló una insólita autocrítica por su papel en la represión ilegal. Pero no sólo eso: dio a entender que los responsables de aquellos delitos no podían seguir siendo protegidos eternamente.

Pocos días después, llegó un histórico pronunciamiento del Tribunal Supremo. La máxima autoridad   judicial consideró que la ley de amnistía que Pinochet hizo   a su imagen y semejanza en 1978 no es aplicable para los casos de "secuestro calificado", la forma elegante con la que se hace referencia en Chile a la desaparición de   personas. Con su dictamen, los jueces del Supremo sentaron   jurisprudencia y dieron luz verde para que se aceleren las causas pendientes.

Y allí surgió el problema de la falta de celdas suficientes en el caso de que empiecen las condenas en serie. El Gobierno decidió entonces ampliar la cárcel de Punta Peuco, donde se encuentran cumpliendo penas algunos de los símbolos de la represión ilegal, como el general Manuel Contreras, el primer director de la policía secreta de Pinochet, la Dina. Y mientras se realizan las tareas de   construcción, los nuevos sentenciados sean encerrados en el   Comando de Telecomunicaciones de la comuna de Peñalolén.

Centro de detención

El lugar elegido no puede tener mayor   peso en la historia reciente de Chile. Fue desde allí que   Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, dirigió el golpe de Estado contra Salvador Allende. En esa unidad militar   también se torturó y detuvo a los opositores. Peñalolén   cuenta con cabañas, una piscina, canchas de tenis y   televisión por satélite. Cuando los organismos de defensa de   los derechos humanos se enteraron de que ése había sido el   lugar elegido pusieron el grito en el cielo. Para evitar   malentendidos, el presidente Ricardo Lagos afirmó ayer que  Peñalolén no se convertir en una suerte de prisión VIP.   Y agregó: "Nada de eso estar disponible, porque habr un   régimen carcelario normal".

Por si hiciera falta, el director de la   Gendarmería, Juan Carlos Pérez, aseguró que "esto no ser  un resort (hotel de cinco estrellas)" En los   próximos días, explicó, la piscina dejar de funcionar, se  aumentara de 3 a 20 las cámaras de vigilancia y se   prohibían los teléfonos móviles. "No porque haya hacinados en las cárceles chilenas  vamos a ponerlos a los militares en las mismas   condiciones", se quejó también Mauricio Unda, defensor   de algunos represores. Pero no tuvo suerte en su petición.