EL PAÍS

25/02/14. La Audiencia anula la condena contra los editores de la revista ‘Cafeambllet’

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/02/25/catalunya/1393332912_041215.html

23/10/12. La revista ‘Cafeambllet’, condenada a pagar 10.000 euros

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/26/catalunya/1351282852_593776.html


La Audiencia anula la condena contra los editores de la revista ‘Cafeambllet’

Un juzgado había impuesto una indemnización de 10.000 euros para Josep Maria Via

Los jueces consideran que el contenido del vídeo está amparado por la libertad de expresión

'El mayor robo de la histoaria de Cataluña' denunciaba la opacidad y la corrupción en la sanidad

La Audiencia de Barcelona no cree que los editores de la revista Cafeambllet, Albano Dante y Marta Sibina, deban ser condenados. El mayor robo de la historia de Cataluña, vídeo que ambos colgaron en Youtube para denunciar la corrupción y la opacidad en la sanidad catalana, puede volver a la Red. Y Josep Maria Via, presidente del hospital del Mar que les denunció por vulnerar su derecho al honor, no deberá ser indemnizado, como establecía una sentencia del juzgado de primera instancia número 37 que han tumbado los magistrados de la Audiencia.

 La sentencia de la sección decimoséptima, cuyo ponente es el magistrado Paulino Rico, dictamina que el derecho a la libertad de expresión ampara los contenidos del vídeo. En especial, la frase en la que los editores de Cafeambllet equiparaban a Via con otros gestores que, como Ramon Bagó y Carles Manté [envueltos en casos de adjudicaciones y cobros irregulares] “se han enriquecido a costa de hundir nuestra sanidad”. Por esa frase la jueza condenó a los editores a pagar a Via 10.000 euros.

 Los magistrados de la Audiencia consideran que la afirmación es una opinión amparada por el derecho a la libertad de expresión y que el vídeo no insulta ni menosprecia al denunciante. “Estamos contentos. La sanidad catalana tiene un problema y es muy grave que esto no se pueda denunciar”, afirmó Dante. Via declinó ofrecer su opinión sobre el fallo, que se puede recurrir ante el Tribunal Supremo.

 El vídeo de Cafeambllet calificaba de “vergonzoso” un artículo publicado por Via en EL PAÍS en el que defendía la reducción de los controles en el gasto público. Marta Sibina, locutora de la pieza, también se preguntaba si para Via “no sería más cómodo que le ingresaran directamente el dinero de nuestra sanidad en una cuenta en Liechtenstein” y concluía: “Gente como usted [en referencia a Via], como Bagó, como Manté y tantos otros que se han enriquecido a costa de hundir nuestra sanidad...”.

 La sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 37 de Barcelona condenó a los editores de Cafeambllet por atentar contra el honor de Via al afirmar que este se ha enriquecido a costa de la sanidad pública, puesto que esta afirmación “no puede considerarse una opinión” amparada por el derecho a la libertad de expresión. Tampoco el derecho a la libertad de información justificaría el vídeo, según la sentencia previa ahora revocada, porque para que este derecho prevalezca sobre el derecho al honor la información debe cumplir “el requisito de veracidad”.

 Los magistrados de la Audiencia Provincial empiezan por recordar que las afirmaciones sobre Vía que aparecen en el vídeo se hacen en un contexto de crítica, “áspera o desabrida”, a la opacidad que reina en el sistema sanitario catalán sobre el destino de algunas partidas presupuestarias, como el de los informes de asesoría que encargan algunos hospitales. Luego, enmarcan el caso en un supuesto de colisión entre el derecho al honor y el derecho a la libertad de información y expresión, sin olvidar que este último ocupa una posición prevalente porque garantiza la pluralidad democrática.

 La conclusión a la que llegan los magistrados es que, dado el interés de la noticia y la trayectoria de gestor público de Via —que ha sido desde secretario general del Instituto Catalán de la Salud hasta patrón de la fundación de gestión del hospital de Sant Pau— su relevancia pública es incuestionable. Y el contenido del vídeo, al contrario de lo que manifestaba la sentencia previa, está amparado por la libertad de expresión, puesto que no se trata de una información cuya exactitud deba examinarse.

 Además, el contenido del vídeo por el que se había condenado a Cafeambllet “no constituye menosprecio personal, vejación injustificada o insulto”, puesto que puede entenderse que el enriquecimiento personal que se le achaca a Via se refiere a los estudios que este había hecho durante su trayectoria profesional. El vídeo menciona este tipo de actividades como un ejemplo de la opacidad que envuelve al sistema sanitario, ya que los editores de Cafeambllet intentaron durante meses, sin éxito, conocer el detalle de los gastos de los hospitales de la Corporación de Salud del Maresme y la Selva.

 El título del vídeo, con la referencia al robo, “no deja de ser un titular llamativo” para captar la atención, argumentan los magistrados. Por todo ello, la sentencia estima el recurso de apelación, revoca la condena anterior y absuelve a Dante y Sibina de vulnerar el derecho al honor de Via.

 Dante y Sibina criticaron ayer la decisión de la jueza de primera instancia, que les ordenó destruir el vídeo y los enlaces al mismo desde todas las páginas web, incluida la del diario estadounidense The Washington Post, que se hizo eco de la condena a Cafeambllet.

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Un amargo ‘Cafeambllet’

La condena a la revista por atentar contra el honor de Josep Maria Via pone en riesgo su futuro

 

Tras un año de sacudidas mediáticas, los tribunales ya han dictado una primera sentencia relacionada con los escándalos en la sanidad catalana. Quien espere que la justicia haya puesto un poco de luz en el cúmulo de sobrecostes, cobros y adjudicaciones irregulares se llevará, sin embargo, una mayúscula decepción. La sentencia va en otro sentido. Condena a la revista Cafeambllet, una de las más beligerantes en favor de la transparencia y en contra de la corrupción, a resarcir con 10.000 euros al alto cargo sanitario Josep Maria Via, cuyo honor vulneró al acusarle de ser parte de un grupo de gestores que se han enriquecido a “costa de hundir la sanidad catalana”.

El fallo judicial llega en un momento sensible para un sector que hace solo un año —aunque ardía contra los recortes— era un plácido oasis en materia de corrupción. La situación ha dado un giro copernicano en solo 12 meses, en el que una sucesión de escándalos han roto la dura costra bajo la que se ocultaba la putidrez. Es imposible resumir aquí la totalidad de lo revelado hasta ahora —accesible en la edición digital de EL PAÍS—, pero baste destacar que personas que han ocupado cargos de poder como la dirección del CatSalut, la presidencia del ICS, directivos del Consorcio de Salud y Social de Cataluña (CSC) e incluso el presidente de la Comisión de Salud en el Parlament —Carles Manté, Josep Prat, Ramon Bagó y Xavier Crespo, para citar los más relevantes— se han visto envueltos en casos en los que ha quedado acreditado un laxo cumplimiento de la ley y un elevado amor por el dinero público. En total, entre 100 y 200 millones de fondos de la sanidad pública han pasado en menos de una década por las manos de esta vorágine de irregularidades.

Y, sin embargo, pese a que algunos casos se remontan hasta 1994, nadie cuestionaba la limpieza da la sanidad catalana hace un año. El contraste con la situación actual es evidente: un juzgado indaga los sobrecostes y pagos sospechosos del hospital de Sant Pau; otro ha imputado a Prat y Manté por cobros irregulares en Reus; la fiscalía trata de aclarar el desastre de Innova; Badalona intenta limpiar su hospital de las trampas del CSC y Bagó; la fiscalía del Tribunal de Cuentas revisa el oculto informe Crespo...

El fenecido remanso de paz se sustentaba en un consenso entre CiU y PSC, unidos en una defensa acérrima del sacralizado modelo sanitario catalán. No es este el lugar de valorar las bondades o problemas de este modelo, pero lo que a estas alturas ha quedado en evidencia es que con esta pax sanitaria ambas formaciones se habrían regalado un terreno virgen en el que repartirse áreas de influencia. También lo es que avispados y bien relacionados gestores-empresarios encontraron vía libre para vivir un agosto sin fin.

En este coto cerrado, con una densa maraña de intereses y favores cruzados, el propio sistema se mostró incapaz de autodepurarse de elementos indeseables y demasiado opaco para que fueran otros los que hicieran el trabajo. La sumisión de la Sindicatura de Cuentas frente a los partidos en el caso Crespo cobra así pleno sentido e incluso para la fiscalía debía ser difícil navegar en estas circunstancias.

El resultado de todo ello ha sido un rotundo fracaso de los órganos de control que debían mantener limpia de irregularidades la sanidad catalana, un papel que han acabado por intentar llevar a cabo otros actores: partidos de nuevo cuño como la CUP en Reus, trabajadores en Sant Pau, investigaciones periodísticas, entidades sociales... Son ellos los que han destapado los casos ahora en los juzgados.

Es en este contexto en el que la condena a Cafeambllet, admitiendo que pudo cometer un exceso o un error, deja un regusto amargo. Porque la revista —la primera que destapó el caso Bagó ha sido uno de esos actores que han suplido el fracaso de quienes debían velar por el bien común. La historia también deja el mal sabor de boca de ver a una justicia tan veloz y eficaz cuando toca fallar contra los débiles como pusilánime y torpe cuando toca hacerlo contra los poderosos. Porque, después de todo, Cafeambllet es una revista local cuya redacción está en el salón del hogar de sus editores y a la que 10.000 euros llevan al borde del abismo.

Para terminar, tres detalles relevantes sobre la condena a Cafeambllet. Primero: Francisco José María, el abogado al que Via ha recurrido para derrotar judicialmente a Cafeambllet, era el secretario del CSC en los consejos de administración que adjudicaron contratos millonarios a Bagó en Badalona, unos contratos cuya legalidad cuestiona ahora la investigación en marcha. Segundo: Via ha anunciado que donará los 10.000 euros que reciba de Cafeambllet a la Corporación de Salut del Maresme y La Selva, cuyos actuales directivos encubrieron las irregularidades del caso Crespo. Tercero: Via ha sido y es compañero de Bagó y Manté en los consejos de administración de empresas filiales del CSC sin que ni la entidad ni los propios interesados hayan criticado o se hayan posicionado ante las graves irregularidades destapadas.

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La revista ‘Cafeambllet’, condenada a pagar 10.000 euros

La revista vulneró el honor de Via al acusarle de lucrarse a costa de la sanidad, según el fallo

El Juzgado de Primera Instancia número 37 de Barcelona ha condenado a Albano Dante y Marta Sibina, editores de la revista Cafeambllet, a indemnizar con 10.000 euros a Josep Maria Via por considerar que la publicación atentó contra el honor de este alto cargo sanitario al acusarle de “enriquecerse a costa de hundir la sanidad catalana”. Según la sentencia, dictada por la juez Maria Millán Gisbert, la revista no ha demostrado la veracidad de esta acusación.

Josep Maria Via, actualmente presidente del consejo rector del hospital del Mar y con una larga trayectoria en cargos de gestión de la sanidad catalana, denunció a Cafeambllet por un vídeo que la revista colgó en Youtube con el nombre de El mayor robo de la historia de Cataluña.

En el vídeo, muy crítico con los gestores de la sanidad catalana y el cúmulo de irregularidades destapadas en ella en los últimos meses, Marta Sibina calificaba de “vergonzoso” un artículo publicado por Via en EL PAÍS en el que defendía la reducción de los controles en el gasto de fondos públicos. Sibina también se preguntaba si para Via “no sería más cómodo que le ingresaran directamente el dinero de nuestra sanidad en una cuenta en Liechtenstein” y concluía: “Gente como usted [en referencia a Via], como Bagó, como Manté [ambos envueltos en casos adjudicaciones y cobros irregulares] y tantos otros que se han enriquecido a costa de hundir nuestra sanidad...”.

La sentencia considera que calificar de “vergonzoso” el artículo de Via no vulnera su honor al ser una crítica amparada por la libertad de expresión. Lo mismo defiende la juez sobre el supuesto ingreso de dinero en el paraíso fiscal, ya que el vídeo no afirma “que el actor [Via] tenga cuentas” bancarias en él. “No puede considerarse que las expresiones vertidas vayan más allá del estricto ejercicio de la libertad de expresión, aun cuando la defensa que hacen los demandados de sus opiniones es más vehemente y exaltada”, expone la sentencia.

La juez, sin embargo, sí considera que el vídeo atenta contra el honor de Via cuando afirma que este “se ha enriquecido a costa de hundir la sanidad catalana”. “Esto ya no puede considerarse”, recoge el fallo judicial, “una opinión, sino que es más bien una atribución de hechos que no estaría amparada por la libertad de expresión, sino por el derecho a la información”. Un derecho que, según la sentencia, no se cumple en este caso ya que Cafeambllet no ha demostrado su acusación.

La denuncia de Via reclamaba a Cafeambllet 20.000 euros y la fiscalía pedía una indemnización de 5.000. La juez ha decidido un pago de 10.000 euros, que Via ha anunciado que donará a la Corporación de Salud del Maresme y la Selva, entidad envuelta en irregularidades en el conocido como caso Crespo. La sentencia obliga también a Cafeambllet a retirar los vídeos y a publicar la sentencia en la revista. Las dos partes declinaron ayer comentar el fallo judicial y los condenados no informaron sobre si lo recurrirán.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/23/catalunya/1351023428_827150.html