EL PAÍS, 1/6/2002
LOS JUECES PIDEN DINERO PARA LAS PRISIONES
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El presidente del TSJC dice que el Código penal no es la causa de la tensión El presidente del TSJC, Guillem Vidal, cree que la tensión de las prisiones se deba más a la masificación y a la falta de medios que al nuevo Código penal Quizás hay un desfase entre medios disponibles y necesidades actuales, opina Guillem Vidal La normativa carcelaria permite que los presos cobren por limpieza de celdas y recinto, aunque saldría muy caro IGANCIO DE OROVIO BARCELONA Los conflictos en las cárceles -como el que esta semana ha afectado a la de Quatre Camins, en la Roca del Vallés, donde el martes hubo una concentración de presos, el miércoles un violento motín de 200 internos y el jueves un conato de rebelión, con agresiones a dos funcionarios- se deben más a la masificación de las prisiones y a la falta de inversiones que al actual Código Penal, que obliga a cumplir íntegramente las penas y carece de redención por trabajos penitenciarios. Esta es la opinión, entre otros, del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), Guillem Vidal. Diversos cargos del Departament de Justícia de la Generalitat, entre ellos el propio conseller, Josep Delfí Guàrdia, atribuyeron el jueves a ese texto legal el aumento de la tensión en las cárceles. Tras subrayar que no tiene ánimo de polemizar y de advertir que conoce la cárceles en tanto que presidente del TSJC, es decir, que no las visita cada día, Guillem Vidal defendió el Código Penal -fruto de una ideología y de una forma de pensar determinadas- porque aunque suprimió las redenciones de pena del código anterior, de 1973, es un sistema mucho más racional, en el que las condenas son más cortas y ajustadas pero hay que cumplirlas. Lo que ocurre -añadió- es que el nuevo Código exige tratamientos más personalizados y por tanto más medios, mejores instalaciones y más imaginación por parte de la administración penitenciara. Por ello, para Vidal puede haberse producido un desfase entre las necesidades y los medios disponibles. El magistrado José María Planxart, de la sección décima de la Audiencia Provincial de Barcelona, opina que el Código Penal como toda obra humana, es imperfecta, pero no es el sarampión, es decir, el culpable de todos los males. Otro magistrado de la Audiencia de Barcelona recordó ayer a la Generalitat que el traslado de la Modelo se aplaza seis meses cada seis meses. El secretario sectorial de ejecución penal de la Generalitat, Ramón Parés, dijo el jueves que el Govern está a punto de hallar los terrenos, de unas 40 hectáreas, donde se construirá la prisión que sustituirá a la Modelo. Se requieren 40 hectáreas. El conseller de Justicia dijo hace unas semanas que la sustituta de la Modelo estará en funcionamiento en dos años. Antes se construirán unos módulos penitenciarios auxiliares en los terrenos disponibles junto a la cárcel de can Brians, en Sant Esteve Sesrevires. El magistrado Santiago Vidal opina que el Código puede haber desmotivado a los presos, pero el Govern tiene mecanismos para incentivarlos. Por ejemplo, dando permisos, adelantando el tercer grado (sólo dormir en la cárcel), la concesión de la libertad condicional (se obtiene por defecto a las 3/4 de la condena, pero la Generalitat lo puede avanzar a los 2/3) o abonando sueldos por trabajos. Entre otros, y como reclamaban los presos en Quatre Camins, por limpiar el recinto carcelario, dice el reglamento de prisiones. Eso lo podría hacer la Generalitat, pero sale muy caro dijo ayer Santiago Vidal. El problema es que hemos pasado de un extremo a otro entre códigos, añadió. Antonio Benedicto, responsable de UGT-Prisiones, considera que la causa principal de la tensión que viven las prisiones es la masificación y la falta de espacios. Fuentes del sindicato Catac explicaron ayer que la cárcel Modelo (1.812 presos según los últimos datos disponibles en Justicia) dispone de 8 psicólogos, 9 criminólogos y 19 educadores; en total, 41 personas dedicadas a la rehabilitación de los internos. Parés dijo esta semana que la plantilla de prisiones es de 2.800 personas, cifra ni muy alta ni muy baja respecto a otros países. Fuentes de Catac señalaron que la Generalitat falsea los datos, porque en la práctica, como sucedió el miércoles en Quatre Camins, cuatro o seis funcionarios (según la fuente) vigilaban 200 internos. Cataluña tiene hoy 6.888 presos, unos 1.000 más que un año antes. Uno de los motivos del aumento de la conflictividad, explica el magistrado Jordi Palomer, de la sección novena (la de vigilancia penitenciaria), es que hay muchos extranjeros, y es más difícil dar permisos para evitar el riesgo de fuga. Palomer tampoco cree que deba cambiarse el Código Penal para destensar la vida de los reclusos. Ramón Parés atribuyó en parte la tensión vivida en Quatre Camins a grupos antisistema que desde fuera tratan de caldear el ambiente. Parés se refería a grupos de tendencia anarquista que han denunciado reiteradamente los ficheros de internos de especial seguimiento (FIES), un sistema de clasificación penitenciaria que en información que circula en Internet califican de inhumana. Este régimen se aplica a presos especialmente peligrosos de terrorismo, narcotráfico o de características especiales. El FIES no existe en Cataluña. Mossos de refuerzo en Quatre Camins Alrededor de 30 mossos d'esquadra se desplazaron ayer a la prisión de Quatre Camins para reforzar su seguridad, tras los incidentes de esta semana, según informó un portavoz de la policía catalana. Fuentes del sindicato Catac -mayoritario entre el personal- detallaron que los mossos entraron en la prisión, a mediodía, provistos de material antidisturbios, por si volvían a producirse altercados como los del martes, miércoles y jueves. El despliegue de mossos se produjo tras una reunión, ayer, entre sindicatos de prisiones y la directora general de Prisiones de la Generalitat, Mercedes Sánchez, a la que pidieron medidas de seguridad adicionales. La situación en Quatre Camins era ayer de calma tensa, según fuentes sindicales.
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