LA VANGUARDIA, 31/5/2002

Alarma en las cárceles catalanas

Dos funcionarios heridos en un conato de motín anoche en Quatre Camins.

Las cárceles españolas han visto aumentar de forma espectacular en los últimos meses el número de internos, pero, hasta el momento, es en Cataluña donde parece que existen más conflictos.

IGNACIO DE OROVIO

BARCELONA

La prisión de Quatre Camins vivió anoche un conato de motín. Entre seis y diez presos hirieron a dos funcionarios, se encaramaron a los tejados, donde quemaron una sábana, y finalmente depusieron su actitud voluntariamente, según explicaron a última hora de ayer fuentes del Departament de Justícia. Con este incidente, que la misma fuente calificó de “leve”, parecían confirmados los augurios que por la mañana había lanzado el secretario sectorial de ejecución penal de la Generalitat, Ramón Parés; tras el motín del miércoles en Quatre Camins, donde alrededor de doscientos presos se amotinaron, causaron graves desperfectos en las instalaciones y se enfrentaron a Mossos d'Esquadra y funcionarios de prisiones, Parés predijo un posible aumento de la conflictividad en las cárceles catalanas. Parés atribuyó ese posible aumento, sobre todo, al Código penal de 1995, que está ya en plena vigencia e impone condenas más duras y, sobre todo, con menos redenciones por buena conducta.

El conflicto del miércoles en Quatre Camins, en la Roca del Vallés, se inició de hecho un día antes, cuando unos cien presos del módulo 1 (de los más conflictivos) se concentró pacíficamente con una batería de reclamaciones debajo del brazo. Entre otras, que se les pague por limpiar sus celdas y el recinto penitenciario; otras reclamaciones eran que se refundan sus condenas, así como mejoras higiénicas en las instalaciones y la comida.

La concentración se repitió anteanoche, con unos doscientos presos. Aproximadamente la mitad de ellos, liderados por media docena de convictos, fueron encaramándose a los tejados, armados con punzones, palos y algún cuchillo. La tensión fue creciendo. Los presos causaron graves daños al módulo 1 y destruyeron paredes y elementos de la seguridad que los separa del módulo 2. Una docena de internos de esta área se sumaron al motín. Finalmente, una “rápida y contundente” actuación de los Mossos -en palabras de Parés- acabó con el levantamiento. Seis internos y cinco funcionarios de prisiones resultaron heridos. Los internos -B.A.A., de 30 años; M.A., de 26; M.S.B., de 32; O.M.M., de 42; M.F.D., de 26, e I.S.N., de 30 años- fueron atendidos, todos por policontusiones o traumatismo craneoencefálico, en los hospitales de Granollers, el Penitenciari de Terrassa y en la Policlínica del Vallès, informa Paloma Arenós. El máximo responsable de prisiones del Departament de Justícia de la Generalitat felicitó la intervención de los Mossos d'Esquadra y la de los funcionarios. Veinte de ellos destinados a la cárcel Modelo de Barcelona, acudieron voluntariamente en la noche del miércoles a Quatre Camins al enterarse por radio del grave conflicto. Parés agradeció la “profesionalidad” de estos funcionarios. La protesta de anoche acabó con dos funcionarios heridos leves, que volvieron a su trabajo al deponer su actitud los internos, hacia las 21.45.

Justícia aplicó ayer medidas de castigo a los amotinados del miércoles. Unos 60 fueron trasladados a otras cárceles. Dieciocho a Ponent (Lleida), informa Javier Ricou. Fueron recluidos en celdas de aislamiento, en el módulo de máxima seguridad. En Quatre Camins, 80 presos pasaron al primer grado de tratamiento, que es el más duro.

De hecho, alrededor de cien presos que participaron el el motín y que permanecen en Quatre Camins fueron también aislados en sus celdas, según explicó ayer Parés. Además de permitirlo el reglamento penitenciario, el módulo 1 de la cárcel quedó muy maltrecho por el motín; los presos comieron incluso en sus celdas.

Parés admitió un cierto error de “previsión” al no calibrar que la protesta del martes podía repetirse y crecer, pero negó que el motín se debiese a la falta de personal en el centro. A mediodía de ayer Parés desconocía con exactitud cuantos funcionarios vigilaban anteanoche el módulo 1 de Quatre Camins.


EL Govern culpa de la tensión al Código Penal

El conseller de Justícia, Josep Delfi Guàrdia, defendió ayer en el Parlament que el Código penal de 1995 (en plena vigencia) vuelva a prever la posibilidad de que los presos reduzcan sus condenas por el trabajo en la cárceles. El actual planteamiento de cumplimiento de condena “perjudica la rehabilitación y puede provocar situaciones muy crispadas”, alertó Guàrdia.

El conseller añadió que tras el motín se imponen varias reflexiones. Por ejemplo, mejorar el Código para que los reclusos puedan redimir parcialmente sus condenas con una actividad laboral. Con ello, aclaró, no se refería a que se les pague por limpiarse la celda, tal como reclamaban. “Eso es absurdo e injusto con los ciudadanos que pagan sus impuestos y que llevan a cabo ellos mismos habitualmente estas tareas en sus domicilios sin recibir ninguna remuneración”.

Además del endurecimiento de penas por el nuevo Código Penal, las cárceles catalanas se enfrentan a una progresiva masificación. Rozan ya los 7.000 presos. En el conjunto de España, a finales de abril se superaron, por primera vez, en la historia reciente, los 50.000.