Primera
condena a colaboradores del 'comando Barcelona' de ETA Cinco años para Ródenas,
Bárcena y Tamboleo, y de 36 a 39 para los tres pistoleros
Nueve años de prisión para Laura Riera, Sánchez Burria y Zigor Larredonda
Cinco años para
Ródenas, Bárcena y Tamboleo, y de 36 a 39 para los tres pistoleros
EL PERIÓDICO
BARCELONA
Los terroristas y los colaboradores del comando
Barcelona de ETA desde el 2000 hasta su desarticulación, en enero del 2001,
han sido condenados por la Audiencia Nacional a penas que oscilan entre los 39
y los 5 años de cárcel por delitos genéricos de terrorismo y de colaboración.
Sobre los tres pistoleros ya pesaban condenas por los crímenes cometidos en
Catalunya, pero esta sentencia es la primera que cae sobre sus colaboradores.
Los etarras Lierni
Armendariz y José Ignacio Krutxaga han sido condenados a 39 años y el también
miembro de la banda Fernando García Jodra, a 36 porque no se le encontró ningún
arma en el momento de su detención. Armendariz, Krutxaga y García Jodra ya
habían sido condenados anteriormente por los asesinatos de los concejales del
PP José Luis Ruiz Casado (de Sant Adrià) y Francisco Cano (de Viladecavalls),
el exministro socialista Ernest Lluch y el guardia urbano de Barcelona Juan
Miguel Gervilla.
Sus colaboradores Zigor
Larredonda, Diego Sánchez Burria y Laura Riera deberán cumplir nueve años, y
Francesc Bárcena, Purificación Ródenas y Josep Tamboleo, condenados también por
colaboración, cinco. Daniel Morell y Sergi Orge, acusados del mismo delito, han
sido absueltos por los jueces.
LA LLEGADA DEL GRUPO
La Audiencia declara
probado que en marzo del 2000 García Jodra y Krutxaga llegaron a Barcelona
desde Francia con la orden de atentar contra policías, políticos, militares e
intereses turísticos. Jodra se puso en contacto con Larredonda, quien ya había
sido detenido en 1995 por su relación con ETA, y en abril alquiló un
apartamento donde, en julio, Armendáriz almacenó explosivos, munición y placas
de matrícula.
Larredonda se puso en contacto con
Sánchez Burria, hijo de un comisario de policía, y lo incorporó al grupo de
colaboradores. Su misión era conseguir pisos e información sobre las víctimas,
que extraía del BOE y de revistas militares.
BASE DE DATOS
Otra colaboradora,
Laura Riera, empleada en la sección de multas del Ayuntamiento de Terrassa,
obtenía matrículas de policías y de políticos (como el concejal Cano) de la
base de datos de la Dirección General de Tráfico.
Tras la detención, el
11 de enero del 2001, de Krutxaga y Armendáriz cuando iban a colocar una bomba,
Jodra buscó cobijo en los domicilios de Purificación Ródenas, Josep Tamboleo y
Francesc Bárcena, sabedores todos ellos de que Jodra era buscado por etarra.
También se alojó en casa del absuelto Sergi Orge.
La sentencia llega siete
meses después del juicio oral y, según Europa Press, cuenta con un voto
particular (discrepante) que anoche aún no había sido notificado.